Se mantiene estable la deuda de la banca española con el BCE

La deuda de los bancos españoles con el Banco Central Europeo (BCE) se situó en los 260.673 millones de euros el pasado mes de noviembre, apenas 12 millones de euros por encima del dato del mes de octubre (+0,004%).

Según los datos del Banco de España, esta deuda que refleja la apelación bruta de las entidades al instituto emisor a través de las operaciones regulares de financiación, el incremento fue del 93,87% en comparación con el mismo mes de un año antes.

Las entidades españolas iniciaron un recorrido alcista en su apelación al organismo presidido por Christine Lagarde el pasado mes de marzo, tras el estallido de la crisis derivada de la expansión del coronavirus.

Este comportamiento se prolongó durante cinco meses consecutivos, rompiéndose la racha en agosto (-0,01%), un mes caracterizado por su baja actividad en los mercados, y retornando a los ascensos, pero de forma muy moderada, desde septiembre.

Por su parte, la apelación bruta del conjunto del Eurosistema al BCE alcanzó los 1,75 billones de euros en noviembre, un 0,02% más que el mes precedente.

Así, la apelación de los bancos residentes en España al instituto emisor representó en noviembre el 14,85% del total del Eurosistema, frente al 14,86% de octubre.

Por otro lado, el volumen agregado de activos adquiridos en España en el marco de los distintos programas de compra de activos implementados desde 2009 por el BCE sumaba 455.955 millones de euros en noviembre, un 2,6% por encima del mes previo y un 37,72% superior en términos interanuales.

En el conjunto del Eurosistema, el importe agregado de las compras de activos alcanzó en el penúltimo mes de 2020 un total de 3,58 billones de euros, un 2,47% más que un mes antes y un 36,92% más que en noviembre de 2019.

Según los datos del Banco de España, el volumen agregado de compras de activos en España representa un 12,73% del total correspondiente al balance consolidado del Eurosistema, dos décimas por encima de la cifra del mes anterior.

Tras revisar las previsiones y corregir la caída de la eurozona hasta el 7,3% en el 2020 frente al 8% augurado en septiembre, el BCE espera ahora un rebote de solo el 3,9% en el 2021, bastante inferior al 5% que contemplaba hace tres meses.

Es decir, los gobernadores ven debilidad a raudales y quieren blindar al euro de cualquier contratiempo y poner todo de su parte para superar la crisis. Por eso, el BCE aprobó extender nueve meses más, hasta marzo del 2022 –o más allá, si hiciera falta–, el Programa de Compra de Emergencia Pandémica (PEPP) lanzado cuando estalló la crisis sanitaria y elevar el importe comprometido en medio billón de euros.

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