La mayoría de los bancos prevén firmar alianzas con las ‘big tech’ en un año

“Si no puedes con el enemigo, únete a él”. Esta premisa va a funcionar a la perfección en la relación amor odio que viven, en estos momentos, las entidades financieras y los gigantes tecnológicos, los denominados big tech.

“El 26% de las instituciones financieras ya se están asociando con uno o más gigantes tecnológicos y un 27% adicional indica que tiene previsto forjar este tipo de asociaciones dentro de los próximos 12 meses”, recoge un informe de la consultora KPMG. Resultado: el 53% de los bancos mantendrán en menos de un año algún tipo de alianza con las compañías americanas agrupadas bajo el acrónimo GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) o las asiáticas unidas bajo el acrónimo BAT (Baidu, Alibaba y Tencent). Algunas de las preguntas que todo el mundo se hace en esta industria es si a corto plazo se podrá solicitar una hipoteca a Facebook o existirá una cuenta corriente de Google. El tiempo lo dirá.

Las alianzas se están produciendo a pasos agigantados

El informe “La banca ante las big tech”, elaborado por Funcas y KPMG, recoge que “por ahora las big tech no parecen interesadas en la captación de depósitos, sino que justo empiezan a dar sus primeros pasos financieros. “Están centrando su actividad en servicios concretos que aportan valor a sus negocios, como son el de pago y crédito”, apunta el estudio. “En la actualidad, el principal objetivo de las grandes tecnológicas es facilitar la compra al cliente digital y obtener información de sus hábitos de pago”, reflexiona Francisco Uría, socio del sector financiero de KPMG.

Con este fin, “han solicitado licencias como entidades de pago en Europa, México, Estados Unidos e India”, señala Uría, lo que les permite abrir cuentas de pago con las que el cliente puede ingresar y retirar dinero en efectivo; ejecutar operaciones de pago mediante tarjeta y ejecución de transferencias; emisión y adquisición de instrumentos de pago; envío de dinero; y apertura de líneas de crédito vinculadas directamente a una operación de pago y cuya duración no puede superar los 12 meses, entre otras actuaciones.

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