Facebook España pacta el pago a Hacienda de 34 millones de euros

Facebook Spain ha llegado a un acuerdo con la Agencia Tributaria para abonar 34,4 millones de euros como liquidación correspondiente al impuesto de sociedades entre 2013 a 2018, informaron a EL PAÍS en fuentes del proceso. La multinacional ya ha abonado ese importe al Fisco, en un primer plazo a comienzos de 2020 de 14,4 millones y en un segundo abono antes de acabar 2020.

En la tributación ordinaria que recogen las cuentas, la filial española triplicó su contribución fiscal en 2019 al pagar tres millones de euros por el impuesto de sociedades en 2019, frente a los 864.098 euros que abonó un año antes y los 66.872 euros desembolsados en 2017.

A finales de 2019 se cerraron las inspecciones fiscales que la sociedad tenía abiertas en los ejercicios de 2013 a 2016 aunque seguían abiertas la de los ejercicios de 2017 y 2018. No obstante, la filial incluyó en sus cuentas de 2019 el pago de 1,2 millones de euros como provisión por liquidaciones del impuesto de ejercicios anteriores a 2019. Y posteriormente, pactó con la Agencia Tributaria el pago de otros 33,145 millones de euros, cerrando así las liquidaciones fiscales de todos los ejercicios hasta 2019.

Este acuerdo de una multinacional tecnológica con Hacienda es un hito en España y se produce en un momento en el que está viva la polémica sobre la escasa factura fiscal que abonan estas empresas en los países donde operan, merced a la ingeniería fiscal que aplican, y el comienzo de la aplicación de la denominada tasa Google. Los gigantes tecnológicos estadounidenses radican su matriz principal en un país de baja tributación y a través de ella facturan el grueso de su negocio (suscripciones o publicidad), mientras que las filiales de en los distintos países les facturan solo por conceptos de gestión, marketing y promoción, por lo que tanto los ingresos como el pago de impuestos resulta exiguo.

El precedente es el pago por Microsoft a Hacienda de 11,9 millones de euros que le reclamó por el impuesto de sociedades de los ejercicios 2004 y 2005, pero no fue fruto de un acuerdo voluntario, sino que se produjo tras una sentencia de la Audiencia Nacional. Facebook ha preferido optar por una política de colaboración con las autoridades fiscales de los países donde opera. En agosto pasado, acordó pagar 106 millones de euros para resarcirse de disputas legales con el fisco francés, que le reclamaba retribuciones atrasadas entre 2009 y 2018. Anteriormente, el consorcio estadounidense abonó 100 millones de euros al fisco italiano para regularizar su situación tributaria y cerrar una investigación por presunta evasión de impuestos entre 2010 y 2016.

Aumento del negocio
Facebook Spain registró una facturación de 261,6 millones de euros en España en 2019, lo que supone más que duplicar (+133%) los 112,6 millones de euros que ingresó el gigante digital en 2018. Pese a ese aumento del negocio, la compañía redujo sus beneficios un 4,5% hasta los 513.720 euros, según las cuentas de la filial depositadas esta semana en el Registro Mercantil.

No obstante, en el caso de Facebook se da la salvedad que desde 2018 factura una parte importante de su negocio en España a través de Facebook Spain, como prueba el hecho de que en 2017 solo declarara unos ingresos de 10,1 millones, que se han multiplicado por 26 en dos años.

La filial española divide en dos grandes partidas su cifra de negocio: 11,1 millones de euros corresponden a servicios que factura al grupo por su tarea como soporte de ventas; y los 250,5 millones restantes es una partida que denomina “ingresos propios”, por la facturación de espacios publicitarios a clientes directos españoles previamente contratados a una sociedad irlandesa. La empresa no detalla que clientes considera directos y cuáles no y se limita a señalar que su actividad es la de “revendedor de servicios de publicidad para clientes españoles designados y prestar servicios de soporte y marketing al grupo Facebook”.

La sociedad deja constancia en el registro de sus cuentas de 2019 de la pandemia de la covid-19 pero señala que ha continuado con sus operaciones comerciales con reducida interrupción y ha seguido dedicada a realizar sus actividades principales. Debido a que la escala y la duración de estos acontecimientos siguen siendo inciertas, resulta difícil cuantificar el impacto financiero de la situación en curso […] pero no espera un impacto negativo sustancial en su capacidad para continuar como empresa en funcionamiento”.

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